Paso a paso: Cómo empezar tu jardín de interior

Las plantas, además de limpiar el aire y producir el oxígeno que respiramos, tienen el poder de transformar los espacios que habitan. Una habitación puede pasar de ser un espacio frío a ser un lugar acogedor y lleno de vida sólo con la presencia de un par de plantas, así que es comprensible que tantas personas estemos enamoradas de ellas, y queramos llenar de verde nuestros espacios. 

 

Pero tener plantas no es como tener muebles: las plantas son seres vivos, y requieren cuidados para mantenerse vivas y saludables. Somos muchas las personas que hemos pasado por la frustración de ver morir una planta que llevamos a casa, sea porque no la cuidamos suficientemente bien, o porque no teníamos ni idea de cómo cuidarla en primer lugar. Tenemos la idea de que las plantas sólo requieren agua para vivir… pero realmente, como cualquier otro ser vivo, ellas requieren un espacio apto para su desarrollo, buena alimentación (que obtienen a través del suelo, gracias al agua y a la fotosíntesis), y ventilación, luz y humedad adecuadas según cada especie.

Si todavía no tienes plantas, porque no sabes por dónde empezar, o si has tenido una que otra pero siempre se mueren, la publicación de hoy es para ti. Vamos a contarte cinco puntos esenciales para empezar tu jardín de interior, y para que empieces a tener mejores experiencias con las plantas que llevas a casa.

 

1. Analiza el espacio disponible

Las plantas tienen diferentes necesidades de luz, ventilación y humedad según su especie así que, antes de ir corriendo a un vivero a comprar las plantas que te parecen más bonitas, es importante que sepas cuáles son las plantas que mejor se adaptan a tu espacio. Si tienes un balcón bien iluminado o ventanas muy grandes, por ejemplo, puedes tener plantas de las que se benefician de luz directa del sol. Si en cambio, tienes un espacio al que no le entra tanta luz, lo ideal sería que busques plantas de sombra o semi-sombra. Si vives en un lugar en donde hay muy poca humedad ambiental, va a ser mucho más fácil cuidar plantas de ambientes secos, y si vives en un lugar muy húmedo las plantas más tropicales seguramente estarán mucho más contentas.

Suena obvio, pero este tal vez es uno de los errores más comunes cuando empezamos a planear nuestros jardines de interior: nos dejamos llevar por las plantas que nos parecen bonitas, sin tener en cuenta si tenemos un espacio en el que esas plantas específicas puedan crecer y desarrollarse de manera sana. Así que lo que hay que hacer es empezar por analizar el espacio… ¿Qué tanta luz hay disponible? ¿Hay buena ventilación? ¿Qué tanta humedad hay en el ambiente? Todas esas preguntas te ayudarán a definir las plantas ideales para tu casa o apartamento, y los lugares ideales para ubicarlas.

Ten en cuenta que no sólo tienes que limitarte al suelo y las repisas. También vale la pena que consideres espacios verticales: puedes tener plantas colgantes, en la pared, etc.

 

Analiza el espacio disponible

 

2. Elige plantas que se adapten a ese espacio

Ahora que ya observaste y analizaste las condiciones de humedad, luz y ventilación, el paso a seguir es elegir las plantas que mejor se adaptan a esas condiciones. Por ejemplo: por mucho que te gusten, no va a tener sentido que consigas una planta enorme de hibiscus (también conocidos como flor de Jamaica) si el espacio que tienes es de semi-sombra, pues la planta estará enferma y atrofiada todo el tiempo, y terminará por morirse. Lo ideal es que busques plantas que te gusten, y a las que además puedas brindarles un entorno amigable para su crecimiento.

Para zonas de sombra o semi-sombra, un buen punto de partida pueden ser las plantas aráceas, que es una familia enorme de plantas que incluye a los anturios, caladios, singonios, filodendros, aglaonemas y colocasias. Hay montones de diferentes colores, tamaños y formas para elegir, y suelen ser fáciles de cuidar.

Para zonas de semi-sombra con más tendencia a luz, y de luz directa, las suculentas suelen ser una buena elección. Las suculentas no son una especie ni una familia, sino una manera de referirnos a las plantas (de miles de especies diferentes de aizoáceas, cactáceascrasuláceas y euforbiáceas) que tienen una característica en común: tienen la capacidad de almacenar muchísima agua en sus hojas y/o tallos, y por eso su aspecto es tan diferente al resto de las plantas, con hojas mucho más gruesas y pesadas. Esta capacidad para almacenar agua hace que sean plantas que no necesitan riego muy frecuente, así que son relativamente fáciles de cuidar.

Otra buena “pista” a seguir, es que las plantas con muchas flores o con hojas de colores claros suelen ser plantas que necesitan más luz, y las plantas de hojas más oscuras (especialmente las que tienen el revés rojizo o violeta) suelen ser plantas que se dan mucho mejor en sombra o semi-sombra.

Identifica las plantas que mejor se adaptan a tu espacio

 

3. Haz una buena siembra

Incluso teniendo las plantas ideales en el espacio ideal, todo puede ir cuesta abajo si las plantas están sembradas en una tierra desnutrida, en un sustrato inadecuado o en un matero demasiado pequeño o que no permite un buen drenaje.

Algunas plantas se dan muy bien en tierras densas y muy húmedas, otras se dan mejor en mezclas de tierra con gravilla y arena, otras se dan muy bien en sustratos que consisten en una mezcla de trozos vegetales (como la cáscara de coco) con un poco de tierra. Es importante que, al momento de conseguir tus plantas, te informes bien del tipo de sustrato que requieren.

Además del sustrato, es importante que selecciones un matero de un tamaño adecuado para que la planta tenga espacio para seguir creciendo sana y fuerte. El material del matero también es un factor a tener en cuenta: los materos de plástico, metal y vidrio no permiten el paso de humedad, así que por lo general requieren un riego menos frecuente… pero también pueden llevar a que la tierra no “respire” lo suficiente, y que se acumule tanta humedad que las raíces empiecen a enfermarse, sobre todo si no hay una siembra cuidadosa (con piedras en el fondo, que eviten el encharcamiento, por ejemplo). Los materos de barro o de fibra de coco permiten el paso de la humedad, y por lo tanto suelen requerir riego más frecuente, pero al ser “respirables” evitan que la tierra retenga exceso de humedad, y generan menos riesgo de pudrimiento de raíces.

Con respecto al tamaño, es importante que tengas en cuenta que el recipiente debe ser proporcional al tamaño que quieres que crezca la planta.

Haz una buena siembra

 

4. Riega, pero no demasiado

Las plantas necesitan agua, claro, pero un exceso de riego puede ser tanto o más dañino que un riego insuficiente. No pienses que tienes que mantenerlas inundadas de agua para que estén sanas, pues lo más seguro es que termines por enfermarlas.

La cantidad de agua depende de la especie de planta, del matero en el que está sembrada, del sustrato, e incluso del lugar de la casa en la que está ubicada; si la planta está al lado de una ventana en la que recibe mucho sol, por ejemplo, se va a perder mucha agua por evaporación, así que va a requerir un riego más frecuente. Si está sembrada en un matero de vidrio que no tiene agujero para drenar, lo más seguro es que requiera agua con mucha menor frecuencia.

Lo ideal es que tengas muy claro cuáles son las plantas que requieren más agua, y las que requieren menos. Y que, antes de regar, te acostumbres a tocar el sustrato para identificar si está todavía suficientemente húmedo, para evitar el exceso de humedad, que puede llevar a las plantas a enfermarse y morir.

Riega, pero no demasiado

 

5. Abona, controla bichos y trasplanta cuando sea necesario

Las plantas necesitan más que luz y agua para sobrevivir: también requieren una tierra bien nutrida, un espacio suficiente para que sus raíces crezcan y se desarrollen, y cuidados adicionales para controlar cualquier bicho que empiece a convertirse en plaga.

Lo ideal es que evites los abonos sintéticos y artificiales, y que recurras a opciones más amigables con la salud de tus plantas y con el medio ambiente. Puedes usar humus de lombriz (es la tierra súper-nutritiva que queda como resultado de la digestión de las lombrices en los lombricultivos), tierra de compost, o biofertilizantes como el que tenemos en nuestra tienda. En cuanto a los bichos, siempre es mejor prevenir que curar, y hacer control manual de cualquier visita indeseada. Si tienes que usar un pesticida, te recomendamos nuestro biopesticida a base de aceite de neem, que es muy efectivo contra las plagas más comunes, y no pone en riesgo tu planta, tu salud o el planeta.

No es necesario que estés trasplantando con demasiada frecuencia, pero sí vale la pena que estés atenta/o al crecimiento de la planta, y que la pases a un matero más grande cuando las raíces empiecen a sobresalir, o cuando veas que las hojas empiezan a nacer demasiado pequeñas.

Abona, trasplanta y controla bichos cuando sea necesario

 

Con estas recomendaciones básicas puedes estar segura/o de que tus plantas estarán más contentas, y se adaptarán mucho mejor a tu espacio. La “buena mano” para las plantas no es un asunto de suerte, ni algo con lo que unas personas nacen y otras no. La “buena mano” es la capacidad de observar bien el entorno, elegir bien las plantas, y saber aplicar los cuidados necesarios para que estén siempre sanas y bonitas… así que ¿qué esperas para tener tu propio jardín de interior? 🙂

 

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Mariana escribe en el blog de Sativa, y también habla sobre sostenibilidad y vida buena en su blog Cualquier cosita es cariño, donde puedes encontrar información e inspiración para tener una vida más equilibrada contigo misma/o con el planeta, y con todos los seres que lo habitan.

 

Fotos obtenidas aquí.

4 thoughts on “Paso a paso: Cómo empezar tu jardín de interior

  1. María del Pilar Botero A. says:

    ¡Gracias equipo Sativa!
    La verdad he intentado tener muchas plantas y varias han muerto 🙁 Tendré muy en cuenta el color de las hojas y me informaré mejor sobre los cuidados de cada planta que tengo en casa.
    ¡Son unas tesas, felicitaciones!

    • SATIVA says:

      ¡Hola Maria del Pilar!
      Gracias por escribirnos y por tus buenos comentarios. Nos llenan de alegría.
      En lo que te podamos ayudar con mucho gusto.
      Un abrazo 🙂

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