La magia de las suculentas

En los últimos años, las suculentas se han convertido en unas de las plantas más apetecidas para nutrir los jardines de interior, por sus atractivas hojas carnosas, su textura, sus diversas formas y colores, y su —relativo— fácil cuidado. 

 

Contrario a lo que muchas personas piensan, el nombre “suculentas” no se refiere a una familia de plantas, sino a una característica particular de sus hojas y tallos, que son gruesos y “carnosos” pues han desarrollado la capacidad de almacenar grandes cantidades de agua, para sobrevivir en entornos más bien áridos, en los que otras plantas no podrían sobrevivir.

Aunque no sean necesariamente de la misma familia, las suculentas —también conocidas como crasas— se parecen entre sí debido a un fenómeno que se conoce como la evolución convergente, y que consiste en que varios seres vivos desarrollan las mismas “soluciones” a partir de estructuras y procesos evolutivos diferentes. Otro ejemplo claro (y muy bonito) de la evolución convergente se da en las aves y los murciélagos que, a pesar de no ser parte de la misma especie, han desarrollado la capacidad de volar. 

Dentro de esta familia-no-familia de plantas, podemos encontrar básicamente tres tipos de crecimiento: arbustivo, rosetas y colgantes. Vamos a revisar cinco que son particularmente interesantes:

 

Jade

 

La planta de jade, o Crassula Ovata, es una planta originaria de África, muy común en los jardines de interior de las abuelas. Tiene ramas gruesas y hojas carnosas que crecen en pares opuestos (es decir, una al frente de la otra). Sus hojas son ovaladas y de un característico color verde oscuro, y en algunas variedades el borde puede ser rojizo debido a una fuerte exposición al sol. Sus flores pueden ser blancas o rosadas, aunque es poco común que florezcan en entornos tropicales.

Suculentas - Jade - Crassula ovata

 

Kalanchoe

Este género agrupa alrededor de 125 especies de plantas, de la misma familia del jade (crasuláceas). Son plantas originarias de Europa, pero han sido introducidas a América y crecen también en estado silvestre. Son también de crecimiento arbustivo y no suelen superar 1 metro de altura. Los kalanchoes sí florecen con mayor facilidad en entornos tropicales, y sus flores pueden ser rojas, rosadas, amarillas, moradas o blancas.

Kalanchoe - suculentas

 

Haworthia attenuata

Estas plantas son originarias de Cabo Oriental, en Sudáfrica, pero son muy frecuentes en cultivos ornamentales alrededor del mundo. Son como unas pequeñas pencas, con hojas puntiagudas verdes, cubiertas de unas características rayas blancas, que las hacen muy atractivas visualmente. Son pequeñas, pueden llegar a tener 15 centímetros de diámetro aproximadamente.

Haworthia - suculentas

 

Euphorbia obesa

Esta planta es también originaria de la región de Cabo, en Sudáfrica, y está en peligro de extinción en su estado silvestre por su frecuente recolección para jardines ornamentales, y por su lento crecimiento y difícil reproducción (así que, si ves una de estas, no deberías comprarla para evitar seguir generando demanda de extracción de su ambiente natural). Es casi completamente esférica, y puede llegar a tener 15 cm de diámetro. La savia es tóxica.

Euphorbia obesa - suculentas

 

Echeveria elegans

También conocida como “rosa de alabastro”, esta suculenta es originaria de México, y cultivada con mucha frecuencia en jardines de interior en otros lugares del mundo. Sus hojas crecen de manera radial, generando una estructura similar a la de los pétalos de una rosa, lo cual la hace muy atractiva visualmente. Alcanza hasta 10 centímetros de diámetro, y se va reproduciendo, generando grandes zonas “alfombradas” de rosetas.

Echeveria - suculentas

 


 

Estas son apenas algunas de las plantas suculentas que existen en el mundo. Hay cientos de especies diferentes, cada una con sus particularidades, pero todas con algo en común: sus hojas y tallos gruesos, su capacidad de almacenar agua y, por lo tanto, de sobrevivir en entornos áridos. Una muestra más de la naturaleza de lo parecidos que podemos ser, aunque no seamos iguales 😉

Otra cosa que tienen en común las suculentas, es que con frecuencia son fácilmente reproducibles por esqueje. Es decir, por un corte de una rama o a partir de una sola hoja. Para reproducir algunas suculentas, lo único que necesitas es una hojita saludable o un corte de un tallo. Lo pones sobre arena (o tierra arenosa), con sol directo y poco riego, y poco a poco verás cómo empieza a echar raíz, y muy pronto tendrás una nueva planta.

Reproducción suculentas

 

Como ya lo vimos, las suculentas tienen la capacidad de almacenar agua, y eso hace que sean muy resistentes y que se perciban como plantas de muy fácil cuidado. Pero esto es sólo parcialmente cierto: si bien no necesitan riego frecuente, sí necesitan —como cualquier otro ser vivo— otros cuidados básicos, buena luz y ventilación, y suelo fértil.

Para cuidar tus suculentas, lo ideal es que tengas un espacio con muy buena iluminación (prefieren sol directo). Hay algunas especies que se adaptan mejor a espacios interiores con menos luz, como los aloes de hojas más oscuras, los cáctus, el jade y algunos sedum de hojas oscuras. Haz riego poco frecuente (esperando a que el sustrato esté seco antes de volver a regar) y asegúrate de que estén sembradas en materos y sustratos con muy buen drenaje. Así tus suculentas van a estar felices, y van a seguir dándote alegría y embelleciendo tu espacio por mucho tiempo más

suculentas

 

¿Tienes suculentas en tu casa? ¿Cuáles son tus favoritas? ¡Cuéntanoslo en los comentarios!

 

 

*   *   *

Mariana escribe en el blog de Sativa, y también habla sobre sostenibilidad y vida buena en su blog Cualquier cosita es cariño, donde puedes encontrar información e inspiración para tener una vida más equilibrada contigo misma/o con el planeta, y con todos los seres que lo habitan.

 

7 thoughts on “La magia de las suculentas

  1. Margarita says:

    Me pasé a vivir a las suculentas 😊!
    Son lindas, de todos los colores, estilos y tamaños, muy fáciles de cuidar, además las que florecen alegran mucho los ambientes.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *