Compostar en casa es mucho más fácil de lo que te imaginas

Cuando pienso en residuos orgánicos lo primero que viene a mi mente es una caminata donde dejé una cáscara de banano al lado de un árbol. Me dije a mi misma “es biodegradable, no es basura”. Y bueno, sí es biodegradable y en realidad no estaba tirando ‘basura’ (por que la basura es lo que no se recicla de ninguna manera) pero después de un tiempo eso me llevó a pensar en lo ilógico que es botar el empaque natural de nuestras frutas y verduras, es triste que algo tan lleno aún de nutrientes termine su ciclo en una bolsa en el basurero municipal. Pensé también en como puede (y debe) esto cambiar desde nuestros hábitos del día a día, como podemos, cada uno desde casa, aprovechar estos residuos, cambiar la forma en que los vemos. 

 
Un día me fui a vivir al campo y allí aprendí sobre el compostaje como parte de la vida de las personas, (gracias) Diana y Gonzalo que trabajaron con mi familia, siempre llevaban atrás de la casa las cáscaras de fruta y verdura, las podas, hojas secas y ramas de jardín y las depositaban en un hueco en la tierra, por capas, los residuos orgánicos del día a día se iban acumulando, descomponiendo y transformando naturalmente en abono que volvía al jardín, esto es algo común en las personas que viven en zonas rurales. Ahí me di cuenta de lo importante que es separar los residuos (todos en general, pero hoy hablemos de orgánicos) e investigando un poco encontré que en nuestra ciudad, a pesar de que pagamos una cuota por el servicio de recolección, no hay casi ningún aprovechamiento de estos residuos… Nuevamente me pregunto: ¡¿Qué podemos hacer con nuestros restos de cocina y jardín?! 

Empecé a investigar y probar cómo hacerlo en casa y me topé con varios proyectos al rededor del mundo que promueven el compostaje doméstico, uno de ellos es el de LimaCompost que resolvieron siempre mis dudas a distancia (gracias) y me animé tanto trabajando estos residuos, viendo que se transforman casi como magia, que sentí que debía compartirlo… Esto poco a poco se volvió en un proyecto de vida en el que todo tiene sentido, solo poder cambiar la percepción que se tiene de lo que en un momento consideré como ‘basura’ y empezar a verlo como fuente de vida ya tiene suficiente valor para mi.

Y ya que les resumí como empecé, hablemos de compost: hay innumerables formas de compostar, sobre y bajo la tierra, con lombrices, aves y animales de granja, de volteo y estáticas, en pacas, baldes o cajas… todas diferentes pero siempre será considerado uno de los mejores abonos naturales para nuestras plantas y suelos, es muy rico en nutrientes y se obtiene por la descomposición aeróbica (con presencia de oxígeno) de la materia orgánica donde los protagonistas son organismos vivos como hongos bacterias y pequeños insectos que trabajan para transformar los residuos en compost, nosotros nos encargamos de crear un ambiente con las condiciones adecuadas para su desarrollo y trabajo.

Realmente creo que hacer del compostaje parte de nuestra vida trae grandes cambios (todos buenos) lo primero es que te das cuenta de cuanto se reduce tu basura diaria, tienes en cuenta que los residuos después de cocinar aún puedes aprovecharlos devolviéndole vida a la tierra. De cierta forma te re-conectas con la naturaleza porque empiezas a conocer como funcionan sus ciclos y a sentirte parte de ellos. Te dan ganas de compartirlo (hay personas que ni saben lo que es) con más familia, con más amigos, hacer a los niños parte de esto llega a ser muy divertido y además estás sembrando en ellos el “ver algunas cosas de otra manera”… Y hablando a gran escala, si muchas personas compostaran en casa, sería una reducción considerable de la basura que diariamente va a los basureros, sería un cambio verdadero de la vida en la ciudad. Todos los suelos necesitan materia orgánica para estar saludables, es satisfactorio regalarle nuestro compost.

Algunas realidades sobre el compostaje:

 

Es un proceso biológico:

Es la forma en que la naturaleza recicla, ocurre cuando las hojas, frutos o ramas caen al suelo haciendo un ‘mantillo’, estos empiezan a descomponerse por el trabajo de micro y macroorganismos hasta transformarse en nutrientes que son absorbidos nuevamente por las raíces para alimentar las plantas. Es un proceso lleno de vida, es la naturaleza regenerándose constantemente. Simplemente ocurre.

Ayuda al cuidado del medio ambiente:

Para hablar de este tema me centraré en el Valle de Aburrá, dónde diariamente se recolectan alrededor de 2.700 toneladas de basura. Aproximadamente el 10% de esto es aprovechado gracias a programas de reciclaje, empresas de tratamiento de residuos y recicladores informales, pero con el tema de residuos orgánicos hay un gran problema, los metemos en una bolsita (a veces separada de lo demás, a veces no) y ésta se descompone de una forma inadecuada, sin oxígeno, segrega líquidos que erosionan los suelos y además libera gas metano (que es incluso más nocivo que el dióxido de carbono).
Entonces sí, compostar es un gran aporte al cuidado ambiental ya que aproximadamente el 50% de nuestros residuos del hogar son orgánicos y la mayoría compostables. (no nos conformemos con pensar que igualmente el camión recogerá nuestra basura).

Mejora la calidad de los suelos:

Al ser un aporte de materia orgánica hace que se estimule el desarrollo de raíces sanas y fuertes, ayuda al control de la erosión, mejora la retención de humedad y esto hace que se reduzca la demanda de riego, atrae y alimenta organismos, mejora el contenido de vitaminas y minerales en los alimentos que cultivamos y lo mejor es que reemplaza el uso de fertilizantes y abonos químicos.

No huele mal ni trae pestes:

Es común que sea lo primero que se piensa, malos olores o visitantes indeseados, cuando el proceso está bien hecho esto no debería ocurrir. Al principio puede ser un aprendizaje de prueba y error, por que es importante observar lo que tu compost necesita, si hay un equilibrio, variedad de residuos y se mantiene la humedad adecuada no habrá ninguna molestia.

¡Composta en casa, es mucho más fácil de lo que te imaginas!

Puedes hacerlo en un balcón o en un patio, no necesitas tener jardín, no tienes que hacer un hueco en la tierra, no se va a llenar tu casa de bichos y personalmente me parece esencial aplicarlo en nuestra vida diaria, no sólo para reducir nuestros residuos sino para aprovecharlos como recurso de la naturaleza.

Siempre hablo del sentido común cuando hablo de compostaje, a la tierra va lo que de ella vino, y cuando lo hacemos en casa usamos lo que allí generamos.

Para compostar en casa necesitas pocas cosas:
– Un lugar ventilado y con sombra.
– Un recipiente (que pueden ser cajas de fruta, baldes o composteras Vivaracha).
– Residuos frescos (restos de fruta, verdura y jardín, cáscaras de huevo té y café).
– Residuos secos (papel, cartón, aserrín, ramas, hojas secas y trozos de madera).
– Un poco de agua para mantener la humedad.
– Buena disposición (por que como todo lo bueno, requiere atención y cuidado).

El resultado:

Después de aproximadamente 2 meses obtienes tu primera cosecha de compost jóven, lo reconoces por su rico aroma a tierra húmeda de bosque, su color marrón oscuro, su textura granulada y ya casi no reconoces ningún residuo (algunos tardan más en descomponerse como las pepas del aguacate o las cáscaras de huevo). Aquí esta listo para usarse como un abono en la capa superior de tus plantas, para germinar semillas combinándolo con tierra, o para seguir su proceso de maduración y mezclarse en los suelos.

Al compostar generas VIDA, agradeces, eres responsable y coherente con la naturaleza… ¡Anímate a volver a ser parte del ciclo!

Este artículo fue escrito por Camila Posada, fundadora de Vivaracha – home compost, un proyecto que busca promover el compostaje doméstico como hábito cotidiano, coherente y responsable con el medio ambiente. Es el camino al reciclaje de nuestros residuos de cocina y jardín.

Conoce más sobre VIVARACHA

¿Compostas en casa? ¿Quieres animarte a hacerlo? ¡Cuéntanoslo en los comentarios!

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